José Lois Malkún podría ser el personaje más nefasto que ha ocupado el cargo de Gobernador del Banco Central en toda la historia de la República Dominicana.
En la crisis de Baninter del 2003, en lugar de proteger los intereses del pueblo, su gestión junto al gobierno de Hipólito Mejía convirtió la quiebra bancaria en tragedia nacional.
En vez de usar los activos del banco para resarcir a los depositantes y al Estado, optaron por crear un déficit fiscal monstruoso que endeudó y empobreció a millones de dominicanos de un solo golpe.
El Banco Central inyectó miles de millones de pesos (equivalente a más del 50% del presupuesto nacional de ese año).
Esa decisión la pagamos todos con inflación galopante, devaluación brutal y años de sufrimiento económico.
Y lo más escandaloso: bajo la dirección de Malkún, los principales activos de Baninter —incluyendo 35 sucursales, la sede principal de Churchill y carteras de créditos— fueron entregados a Scotiabank, un banco extranjero.
En solo un año, Scotiabank triplicó su tamaño en el país y recuperó con creces lo invertido.
Un negocio redondo… para los canadienses. Para los dominicanos, un golpe más.
Esto no es teoría. Es una realidad tangible de mal manejo y decisiones que favorecieron intereses externos por encima del pueblo dominicano.
Vinicio Castillo Semán ha puesto sobre la mesa otro caso grave: durante esa misma gestión supuestamente se habría traspasado irregularmente las aacciones de Delta Comercial a los Najri, sin que se pagara lo correspondiente.
Vinicio Castillo afirma que el Estado era accionista importante de Delta y que esas acciones terminaron en manos privadas sin la debida compensación al erario.
¿Otra entrega irregular más?
Los dominicanos merecemos la verdad completa.
No podemos permitir que decisiones tomadas en oficinas cerradas sigan costándonos caro décadas después.
¿Qué opinas tú?
¿Crees que Malkún y esa gestión merecen ser investigados a fondo?
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